sábado, 3 de marzo de 2007

Sin intermediarios

Uno de los intelectuales que le quedan al PFFR (poder fáctico fácilmente reconocible) acaba de teorizar sobre los elementos fundacionales de la democracia española. Carlos Semprún Maura ha desmenuzado aquí el asunto, arreándole un buen estacazo (intelectual) a Antonio Elorza. El catedrático venía a decir que la madurez para la democracia y de la democracia había quedado plasmada en la reacción política y social ante dos matanzas, ambas con epicentro en Atocha. La de los abogados laboralistas del PCE, en 1977, y la masacre del 11-M. La reacción ante el 11-M hizo, desde luego, historia: por vez primera, se culpó a un Gobierno de un atentado terrorista.

Los que se desgañitaban berreando "Aznar asesino" fueron vistos por todos (menos por Elorza). Los que fueron por la noche a las sedes del PP para darles su merecido a los "asesinos", lo mismo. Los que así reventaron la jornada de reflexión y sellaron el ambiente putschista con su "aló, un Gobierno que miente", ídem. Bien mirada, la reacción de una parte de la sociedad al 11-M sí constituye un elemento fundacional, pero no de la democracia, sino de otra cosa. Esta por la que transitamos. En realidad, fue un elemento crepuscular. Final. Prueba de que vivimos bajo la luz tenebrosa del ocaso es que desaparecen de la vista (por ejemplo, de Elorza) unos episodios que no sólo marcaron un hito, sino también un resultado electoral.

Puestos a elegir elementos fundacionales entre las reacciones sociales a tal o cual suceso, hay dos que destacan: la salida masiva contra el secuestro y el asesinato de Miguel Ángel Blanco; y la multitudinaria oposición a las cesiones ante ETA. Frente a la "contención" que valoraba Elorza, o sea, la pasividad, estos casos son de activa participación. Contra el "no hacer" que predican los taoístas, y los socialistas cuando ocupan las poltronas, los ciudadanos se lanzaron entonces, y ahora, a hacer algo. Algo que trasciende el aspecto sentimental y emotivo que suele recogerse en la frase "solidarizarse con las víctimas". El principal enemigo declarado de la democracia española ha sido y es ETA. Con todos los apéndices que le cuelgan. Y los grandes recolectores. El apoyo a sus víctimas siempre es una declaración política y nacional. Una afirmación contra la negación. Una defensa contra las termitas y los buitres.

Esa defensa dio el sábado pasado un salto cualitativo. Y significativo. Similar al constatado cuando secuestraron al concejal de Ermua, pero no idéntico. En 1997, los que salieron a la calle se dirigieron a la banda terrorista para exigir la liberación de Miguel Ángel. El 24 de febrero de este año, las víctimas interpelaron directamente a los verdugos para exponerlos como lo que son. No lo habían hecho. No como lo hicieron Toñi Santiago, Gerardo Puente y Manuel González Bermúdez en la plaza de Colón. Y la razón es tan sencilla y poderosa como lo fue su modo de expresión: el Gobierno de la Nación no habla por ellos. Ha dejado de ser la voz de quienes sufren el terrorismo y de quienes quieren combatirlo. Las víctimas han tenido que recordar que los asesinos son asesinos porque el Gobierno lo calla. Rememoraron en público su sufrimiento, porque ZP, lapsus freudiano andante, llama accidentes a los atentados y hombres de paz a los terroristas y está encantado de dejarse seducir por la serpiente. Antes, casi antaño, eran las instituciones las que celebraban homenajes a las víctimas de ETA. Con Zapatero, han de hacérselos ellas mismas. Sin intermediarios. Pues el Gobierno habla con los verdugos. Y habla para ellos y, a veces, por ellos.

Nota conspirativa: De Juana Chaos en 1998: "Si los integristas quisieran, los españoles echaban a correr de aquí en una semana". Teoría de la "doble presión".
Cristina Losada. Libertad Digital

A por la Constitución

Desde antes de la llegada del actual Gobierno al poder se formó una alianza entre el PSOE y los separatistas, con proyección hacia los terroristas, para destruir la ley constitucional y demoler la convivencia en libertad construida desde la Transición. Con la obtención del poder por esta liga anticonstitucional, antidemocrática y antiespañola, el proceso se ha desarrollado aceleradamente, por medio de actos consumados.

De ahí que muchos, incluso entre quienes se oponen a esa infame alianza, den por liquidada la Constitución y piensen en un nuevo período constituyente, por lo demás impreciso en extremo. Creo que esa actitud es suicida porque:

1.- Da por buenas o por irremediables las maniobras de unos políticos obviamente delincuentes. El precedente autorizaría en lo sucesivo maniobras del mismo género, es decir, la vulneración sistemática e impune de la ley abusando del poder.

2.- Deja hundirse sin resistencia la Constitución más democrática y de mayor consenso en la historia de España. Será extremadamente difícil alcanzar un consenso parecido para establecer una nueva ley. Lo cual implica un peligro de ilegitimidad e inestabilidad crecientes.

Esa tendencia a dar por muerta la Constitución expresa también, en muchos casos, la insatisfacción de mucha gente con los evidentes errores que contiene y del modo en que fue elaborada. Esos defectos existen, no cabe la menor duda, pero precisamente la ley prevé los mecanismos para corregirlos, por reforma y sin incurrir en golpismo o delincuencia. Y a ellos debe recurrirse. En su momento habría que promover una reforma legal, en el sentido contrario a los deseos de los separatistas, los terroristas y el funesto Gobierno del niñato.

Pero en todo caso, ahora y luego, la defensa de la Constitución es prioritaria y debe ser el eje de cualquier política que busque la continuidad de la unidad de España y de la democracia frente a quienes las pisotean a diario. Con la Constitución hemos convivido aceptablemente y en paz –esa paz real que intentan echar abajo los delincuentes en nombre de la "paz" del terrorismo y la corrupción–, y sobre esa experiencia debemos construir y mejorar. España ha sufrido en los últimos dos siglos demasiadas convulsiones traídas, precisamente, por los necios que desprecian el pasado y creen que la historia puede empezar de la nada cada poco tiempo, para acomodarse a sus ideíllas calenturientas. El país ha sufrido demasiado de estos charlatanes voluntariosos y corrompidos, y si no les paramos los pies ahora, podemos perfectamente repetir lo peor de nuestra historia.

Pio Moa. Libertad Digital

La mentira progresa adecuadamente

Afganistán.-

Entre la legión de pedagogos a la violeta que, con su continuo tejer y destejer de fórmulas magistrales, proporcionaron coartada a los gobernantes para dejar la educación hecha unos zorros, tuvo particular éxito una expresión paralógica: "progresa adecuadamente". Pues bien, Zapatero y camaradas, el Gobierno de la nación y los Gobiernos socialistas-nacionalistas asociados llevan tres años progresando adecuadamente. Adecuada y velozmente, que ni la madre que los parió, si tales entes tuvieran madre, reconocería hoy ni el país ni el lenguaje.

Por ejemplo, en Afganistán hay una guerra. La entrada de Afghanistan’s war, en Google, tiene más de 68 millones de registros. En español la de "guerra de Afganistán" más de 1.400.000. Es verdad que muchos de ellos se refieren a la pasada guerra entre soviéticos y talibanes, y que algunos otros pueden no servir a mi argumento, pues relativizan la referencia con un entrecomillado "la llamada guerra" o similar. Pero, aún reduciendo el número de registros, a la mitad, por ejemplo, la suposición de que en ese país hay una guerra resulta poco discutible.

España está implicada en ella, como miembro de la OTAN. Más concretamente, los efectivos de nuestro Ejército están integrados en la "Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán" (ISAF, según las siglas inglesas). Incluso se ha publicado que nuestro país es el cuarto por el número de víctimas habidas, lo que evidencia la importancia de la implicación (salvo atroz incompetencia). Pues bien, este hecho objetivo, comprobable por cualquiera, no es verdad para el presidente del Gobierno, el ministro de Defensa y todos los socialistas-nacionalistas, con "mando en plaza" o simples palmeros. Con el rostro de cemento de que natura les proveyó, afirman que el Ejército español está en Afganistán en "misión de paz". Por tanto, nuestros soldados que tengan la desgracia de morir en combate en aquel país no tienen derecho a la misma condecoración que si muriesen en una guerra reconocida por Zapatero.

A mí esto de utilizar a los ejércitos en misiones de paz me huele a chamusquina. Me recuerda a los bomberos de Bradbury, en Fahrenheit 451, dedicados a prender fuegos. Todavía con Bono y su caridad cristiana, la cosa tenía algo de credibilidad. Recuerden aquella su sublime arenga: "Soldados, mejor morir que matar". Seguro que la tropa salió con la moral elevadísima. Ni el Sebastián que retrata el cardenal Wiseman (por cierto, nacido en la realidad nacional andaluza) en su novela Fabiola alcanzaba cotas tan cimeras.

Pero si es mejor que los soldados mueran que maten y si su ocupación preferente son las "misiones de paz", ¿para qué nos gastamos los dineros en fusiles, ametralladoras, carros de combate, helicópteros (mal) artillados, aviones de caza, etc.? ¿Por qué no los mandamos desarmados? Y todavía mejor, ¿por qué no los sustituimos por personal de ONGs? Es más, si yo pudiese relevaría a nuestras tropas en "misión de paz" en Afganistán por un cuerpo de voluntarios pacifistas. Como creo en su sinceridad, pondría a su frente a Rodríguez Zapatero, Pepiño Blanco, Gaspar Llamazares, Joan Saura e Inma Mayol, Joan Puig y algún otro caracterizado hombre de paz, como De Juana Chaos, etc. Y no están todos los que son, que si lo estuviesen sería cuento de nunca acabar.

Zapatero predicaría la "Alianza de civilizaciones" (y dejarían de fumar opio), Pepiño Blanco les adoctrinaría en la abyección moral (y dejarían de leer el Corán), Llamazares les ilustraría sobre las conquistas castristas (y se entregarían al danzón), Joan Saura e Inma Mayol les explicarían el modo de vida ocupa (y lamentarían no vivir en Barcelona), Joan Puig no tendría nada qué decir (allí no hay piscinas), pero De Juana les contaría su huelga de hambre (y les pondría los dientes largos con dieta tan rica y saludable). Ni un solo talibán resistiría esta terapia. Y nosotros, liberados de tanta buena gente, también seríamos muy felices.

José Vilas Nogueira es profesor emérito de la Universidad de Santiago de Compostela

jueves, 1 de marzo de 2007

Tres acciones urgentes

Ante la crisis de sistema que estamos viviendo, fruto de la liquidación de la Constitución de 1978 por el nuevo Estatuto de Cataluña y de la rendición del Estado de Derecho ante el crimen organizado, el Partido Popular ha de llevar a cabo de inmediato tres acciones para despertar a la ciudadanía del letargo en el que está sumida por la combinación de una situación económica todavía satisfactoria y de la hegemonía de los medios de comunicación afines al Gobierno:

1) La paralización inmediata de todas las reformas de los Estatutos de Autonomía en aquellas Comunidades donde cuenta con la mayoría absoluta o con el suficiente número de escaños, y su desvinculación total de estos procesos en aquellas en las que carece del peso necesario para influir de manera decisiva. El motivo de tan drástica medida radica en el hecho de que no se puede reclamar una reforma constitucional en profundidad que refuerce la unidad nacional y cohesione el Estado y simultáneamente impulsar normas autonómicas que avancen en sentido contrario.

2) La elaboración de una propuesta de reforma constitucional que devuelva al Estado competencias que nunca debió ceder, que asegure la igualdad de derechos y deberes de los españoles en todo el territorio nacional, que garantice su libre movilidad, que preserve la solidaridad y la gestión común de los recursos naturales y que ponga las bases de un sistema electoral e institucional que impida en el futuro la toma como rehén por parte de los nacionalistas del gran partido nacional que se encuentre en mayoría relativa en el Congreso.Esta propuesta, ampliamente publicitada, debe ser el eje de la oferta electoral del PP en las próximas generales. Obviamente, el complemento de este planteamiento es la promesa de que si el PP obtiene la victoria en las urnas, cerrará de inmediato con el PSOE regenerado que surja tras los comicios un pacto de Estado o un gobierno de gran coalición para llevar adelante la mencionada reforma.

3) El anuncio solemne de que en caso de que el Presidente del Gobierno en su negociación con ETA le otorgue contrapartidas políticas en los campos de la autodeterminación, de la anexión de Navarra al País Vascoo de la liberación de presos condenados por delitos de sangre, el Partido Popular invocará el artículo 102 de la Constitución y presentara en el Congreso acusación de alta traición contra José Luis Rodríguez Zapatero.

Cualquier otra línea estratégica equivale en las presentes y extremas circunstancias a marear la perdiz y perder miserablemente el tiempo.
Blog Pio Moa

domingo, 25 de febrero de 2007

Incansables, insobornables, indispensables


Las víctimas han vuelto a dar una lección de cómo hacer frente al chantaje terrorista, con liderazgo y claridad moral. Cuando un Gobierno renuncia a la justicia, la sociedad debe organizarse para que sobreviva la libertad. No hay mal que por bien no venga. España nunca ha sido tan débil y tan vigorosa al mismo tiempo. Lo peor y lo mejor de nuestros Episodios Nacionales, iniquidad y nobleza, alta traición y lealtad sublime, adocenamiento y resistencia, desesperación y esperanza, se balancean en esta malhadada hora. No hay nada perdido para los españoles que vendrán, si lo más decente y digno de la sociedad aún es capaz de echarse a la calle con la alegría, el civismo, la dignidad, el patriotismo, incluso con la belleza física (“el Bien nos vuelve hermosos”, dijo el historiador Fernando García de Cortázar durante la emotiva y perspicaz emisión de la COPE, una de las más logradas de cuantas viene dedicando esta cadena radiofónica a la movilización de las víctimas del terrorismo en España) con que lo hicieron decenas de miles de personas este sábado en Madrid, para defender algo tan sencillo y elevado como la Justicia: resarcimiento de los que sufren por causa de la maldad de otros, castigo para los que provocan ese dolor.

Cuando se han celebrado ocho manifestaciones masivas desde que se conoció la intención y los pasos del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero (antes y después de llegar al poder) de negociar con ETA, el movimiento cívico surgido alrededor de las víctimas del terrorismo es ya la baza política más robusta, no sólo de la lucha anti-terrorista, sino de la causa nacional española.

Lo dijo Jaime Mayor Oreja, presente entre la multitud congregada en la madrileña plaza de Colón: “Nunca agradeceremos lo bastante a las víctimas del terrorismo el servicio que están prestando a España en estos momentos decisivos”. Otra observación verdadera del eurodiputado y ex ministro, uno de los dirigentes del PP más convencidos de la necesidad (que es también una emergencia) de no abandonar a las víctimas, de acompañarlas en todo momento. Su causa por la libertad es también la causa de la supervivencia de España.

Es un hecho que incluso en este asunto, que sólo debería concitar unidad, hay distintas sensibilidades en el único partido de la Oposición, como ha quedado patente en las distintas respuestas que han dado sus dirigentes a esta última convocatoria de la AVT.

Los hay, como el alcalde de Madrid (la ciudad que más ha sufrido los asesinatos de Ignacio de Juana Chaos), que han preferido no acudir esta vez, probablemente persuadidos (a falta de otra explicación por su parte) de la mentira esparcida por la propaganda oficial a través de sus medios de comunicación afines (o sea, la inmensa mayoría) de que se trataba de una manifestación contra los jueces del Tribunal Supremo que han rebajado la condena a De Juana, cuando lo único cierto es que la AVT y su presidente se han desgañitado en dejar claro que la movilización es sólo contra uno de los terroristas más sanguinarios, contumaces y jactanciosos de ETA, y contra la tentación que el Gobierno evidentemente acaricia de excarcelarlo (si es que no ha decidido ya caer en ella).

Además de indispensable para el futuro de España, el movimiento cívico liderado por las víctimas del terrorismo ha resultado ser insobornable para las mañas de la cautela y el acomplejamiento de los políticos profesionales.

Lo expresaba mejor que nadie Teresa Jiménez Becerril, símbolo viviente de la sencilla lucidez del Bien y un tonificante ejemplo para la España libre y superviviente: “Las víctimas no tenemos que andar pensando en lo políticamente correcto, nos hemos ganado el derecho a llamar a las cosas por su nombre”. También dijo la hermana de Alberto Jiménez Becerril, el concejal por cuyo asesinato (junto al de su esposa) brindó Ignacio de Juana, que las víctimas del terrorismo son “incansables” y nunca dejarán de pedir justicia.

Incansables, insobornables, indispensables. Una bendición o un milagro para España y para nuestra libertad, es lo que han resultado ser.

Editorial Libertad Digital.

sábado, 24 de febrero de 2007

El laicismo de la exclusión religiosa sufre una fuerte derrota


El Tribunal Constitucional ha avalado que se puede despedir a aquellos profesores de cultura religiosa confesional católica que en su vida social no acrediten un comportamiento coherente con lo que enseñan.

En este caso, el Tribunal trataba el despido de una profesora que vivía en pareja con un hombre que no era su marido.

La ponente de la sentencia ha sido la propia Presidenta del Constitucional, María Emilia Casas, y esto, además, le confiere una acento especial, porque no forma parte del grupo conservador y la propuesta tiene el valor de venir de la mano de quien preside el alto organismo.

Pero, creo que más importante que la sentencia son las razones que la avalan: el TC afirma que la enseñanza religiosa confesional va más allá de la transmisión de unos determinados conocimientos, y considera necesario que los docentes que la imparten se caractericen por ser testimonio de vida cristiana.

Todavía subraya más esta particular dimensión: este puesto de trabajo no puede ser considerado como el de una “empresa al uso”.

También reafirma la sentencia del TC que la elección de los profesores de religión se ha de efectuar entre los declarados idóneos por la Iglesia. Por consiguiente, el Tribunal considera constitucional que la adopción de decisiones sobre los maestros que imparten esta asignatura se guíe por criterios de idoneidad religiosa.

Además de las consecuencias prácticas, esta sentencia viene a confirmar una vez más que el carácter aconfesional y, en este sentido laico, que la Constitución establece para el estado español implica un reconocimiento positivo y público del hecho religioso y de la colaboración del Estado con las confesiones religiosas. En definitiva, sanciona el carácter positivo de la religión en su dimensión pública, social.

Esta sentencia debería poner fin a las disquisiciones no fundamentadas por las que se pretende imponer el laicismo de la exclusión religiosa, porque vulneran los fundamentos de nuestra Constitución, y debería dar pie por parte del Gobierno a un trato de esta manifestación social y, sobre todo, de la clase de religión mucho más acorde con el sentido que establece la sentencia.

El laicismo de la exclusión religiosa ha sufrido una dura derrota legal.

Josep Miró i Ardèvol. Forum Libertas

jueves, 15 de febrero de 2007

La ciencia errática

Si la ciencia es tan sólida, tal vez podrían arrastrarla al Ártico para que los osos polares pudieran seguir viviendo

De la «Cadena de Noticias Medioambientales»: «El Congreso dice que la ciencia es sólida en materia del cambio climático». «La ciencia es sólida», dice Louise Frechette, secretario general en funciones de Naciones Unidas. «La ciencia es sólida», afirma la senadora Dianne Feinstein. «La ciencia es realmente sólida», dice la metereóloga televisiva Heidi Cullen. «La ciencia es muy sólida». Y en ese punto, en Larry King Live la semana pasada, Richard Lindzen, profesor de ciencias atmosféricas del MIT, destacaba: «Heidi afirma que la ciencia es sólida y yo no puedo criticarla, porque nunca dice de qué ciencia está hablando».

Sin duda. Si la ciencia es tan sólida, tal vez podrían arrastrarla al Ártico para que los pobres osos polares pudieran seguir viviendo ahora que el hielo se está derritiendo más rápido que la imaginación de la audiencia femenina en una conferencia de Al Gore.

Al contrario, la ciencia no es tan sólida. En los años 70 predecía una nueva edad de hielo. Después cambió al calentamiento global. Ahora prefiere «el cambio climático». Si hace calor, es señal del «cambio climático». Si hace frío, es señal del «cambio climático». Si hay 12ºC con períodos soleados y chaparrones, tienes que hacer un equipaje deprisa y corriendo y después salir pitando ahora mismo porque «el cambio climático» es cada vez más incontrolable.

El argumento más estúpido es el anecdótico: «Sólo tienes que mirar por la ventana para ver que el cambio climático está teniendo lugar». Fuera de mi ventana la semana pasada, en el norte de Nueva Inglaterra, había -24ºC. Mucho frío. Tiene que ser el viejo cambio climático entrando en escena, ¿no? Después de todo, diciembre fue muy amable. Lo que en sí mismo es una señal del cambio climático. Hace unos cuantos años, la menuda dama que trabajó como historiadora de mi ciudad durante muchas décadas peinó los registros de los granjeros de hace dos siglos que varios vecinos le habían donado: de los registros diarios de los 15 de eneros, concluía que tres fueron lo que hoy calificamos de inviernos New Hampshire clásicos, ideales para la pesca de la trucha o los deportes de invierno; ocho tuvieron veranos de enero típicos, y cuatro no tuvieron nieve en absoluto. Esto era en el siglo XVIII pre-industrial.

Hoy, frente a ocho inviernos cálidos y cuatro eneros completamente sin nieve, estaríamos corriendo como locos gritando que la gran Gaia no está complacida. ¡Gente, despertad y oled el CO2! Necesitamos arrojar otra virgen al volcán. Es decir, otro 4x4 virgen. Último modelo, directamente desde la fábrica, soportes para vasos sin utilizar. Y en cuanto a los gritos de agonía del tapizado, los nativos estaremos cerca cantando por ahí la grabación clásica de la Alta Sacerdotisa Natalie Cole: «Insostenible, eso es lo que eres».

Como decimos en el país del norte, si no te gusta el clima, espera 5 minutos. Y si no te gusta el clima global, espera 3 décadas. Durante el último siglo o así, el planeta ha atravesado períodos de calentamiento muy cortos seguidos de períodos de enfriamiento muy cortos seguidos de períodos de calentamiento muy cortos, cada 30 años más o menos. Y, hasta encontrándonos en un patrón de «calentamiento global» o «enfriamiento global», el fenómeno no se observa universalmente, es decir, no es «global», o ni siquiera muy local. En la Antártida, ha hecho algo más de calor en la pequeña península Palmer, pero hace más frío en el continente principal. En el norte, hace algo más de calor en el Ártico occidental, pero hace más frío en el este. De modo que, si usted es un oso polar del este, vive con comodidad, metafóricamente, me apresuro a añadir. Si usted es un oso polar occidental, estará cómodo literalmente en un año o dos, según Al Gore.

Y, si no le gusta nada el clima global, espere medio siglo. Hace 1.000 años hacía más calor en el Ártico del que hace ahora. Alrededor del 982, Erik el Rojo y un puñado de vikingos más aterrizaban en Groenlandia y pensaban, «¡Guao! ¡Esta tierra es realmente verde! ¿Quién lo hubiera dicho?» De modo que empezaron a explotarla, y siguieron llevando su vida durante siglos. Después se presentó la Pequeña Edad de Hielo, y todos murieron. Una terrible advertencia para todos nosotros acerca del «desarrollo sostenible»: si unos cuantos cientos de vikingos practicando algo de caza de subsistencia pueden desequilibrar por completo el medio ambiente, imagine el desastre que la nueva casa de John Edwards tiene que estar provocando.
La pregunta es si lo que está sucediendo ahora es simplemente el toma y daca natural del planeta, como entendieron Erik el Rojo y los primeros colonos de mi ciudad. O si es algo tan carente de precedentes o no como para dedicar enormes recursos a una élite burocrática transnacional de modo que ella pueda emplearse a fondo en destruir la economía global y negar el acceso a las vidas más sanas y longevas que conlleva el capitalismo a gran parte del mundo en desarrollo.

Bien, si las sonrisas son la medida de la calidad de vida, yo debo ser Bill Gates; me estoy riendo a carcajadas. La esperanza de vida en Madagascar es de 52,5 años. Pero Mark Fenn está en lo cierto: esos pequeños aldeanos malnutridos ciertamente tienen un aspecto muy mono bailando arriba y abajo cuando el gran activista del medio ambiente vuela para rodar el vídeo para recaudar fondos.

Si «el calentamiento global» es real y si el hombre es responsable, entonces ¿por qué tantos «expertos» necesitan depender de datos tan obviamente fraudulentos? El famoso un gráfico «de palo de hockey» mostraba la historia del clima del planeta básicamente como un enorme bungalow con el Empire State Building apilado en el extremo. Completamente falso. Al evaluar el impacto industrial, el Panel Intergubernamental del Cambio Climático utilizaba estimaciones del PIB basadas en los tipos de cambio en lugar del poder adquisitivo: como resultado, asumen que para el año 2100, no solamente los sudafricanos, sino también los norcoreanos tendrán unos ingresos per cápita superiores a los americanos. Ése es el motivo por el que los modelos computacionales del cambio climático tienen un aspecto tan aterrador. Así de «sólida» es la ciencia: se predica sobre la base de la economía norcoreana adelantando a la estadounidense.
Podría suceder. ¿Quién sabe? Pero ésa es la idea: ¿quién sabe? Podría usted coger cada centavo dedicado a cada Gobierno y ONG y eco-grupo que investiga el «cambio climático» y gastarlo en porno en Internet en su lugar, y no supondría la más remota diferencia para el comportamiento del clima en el 2050.


Mark SteynPeriodista y Analista Político
La Gazeta de los Negocios
8.II.2007