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lunes, 21 de febrero de 2011

El escalofriante día a día de los cristianos en países islámicos


Mientras en países islámicos se acrecienta la masacre de cristianos con decapitaciones de obispos incluidas, Europa calla y cede ante sus exigencias.


Durante los últimos meses se está haciendo común asistir en los medios de comunicación a la matanza, defenestración y aislamiento de las minorías religiosas, especialmente la cristiana, en países de mayoría musulmana. Mientras, éstos exigen respeto a Occidente cuando se les pide respeto a la libertad religiosa y exigen más derechos ante el silencio de los estados europeos.

El balance de la situación de los cristianos en países islámicos es escalofriante. Sólo hace falta hacerse eco de algunos ejemplos ocurridos en los últimos tiempos. Egipto muestra claramente esto. En Nochevieja se produjo unamatanza de cristianos en una iglesia copta. Las autoridades civiles religiosas y civiles emitieron una tímida condena en un país en los que los cristianos son ciudadanos de segunda.

Este silencio fue denunciado y evidenciado por un sacerdote copto en una contundente carta a la máxima autoridad religiosa. Pero en vez de luchar contra el integrismo, Egipto ha llamado a consultas a su embajador en el Vaticano por lo que considera injerencias del Papa al pedir respeto a la libertad religiosa.

Sin embargo, la transigencia con los fundamentalistas islámicos es bastante común. Otro ejemplo muy claro es Pakistán. La condena a la horca de la cristiana Asia Bibi, acusada de blasfemia, ha puesto de manifiesto esta intolerancia. Aún está encarcelada y además ha sido asesinado el gobernador que se atrevió a defenderla y a criticar la Ley Antiblasfemia.

Pero detrás de este acontecimiento se esconde la cruda realidad de los cristianos. Durante las inundaciones que asolaron Pakistán el pasado mes de agosto, a muchos cristianos se les negó ayuda humanitaria, pese a ser enviada por países y organizaciones de inspiración cristiana, y se les instaba aconvertirse al islam o a morir de hambre. En otros casos se inundaron aldeas cristiana para salvar los campos de autoridades civiles.

Ni siquiera los obispos y cardenales se libran de los ataques de los radicales musulmanes. Gravísimo fue lo que ocurrió con el asesinato del presidente de la Conferencia Episcopal de Turquía el pasado mes de junio. Monseñor Luigi Padovese fue decapitado por su chófer al grito de ‘Alá es grande’ para más tarde subir al tejado con su cabeza. En un principio se tildó de loco al asesino hasta que las autoridades turcas tuvieron que reconocer el radicalismo religioso del autor y que este conductor había sido nombrado por el propio Ejecutivo turco.

Más suerte tuvo el cardenal Gabriel Zubeir Wako, arzobispo de Jartum. Durante una misa ante más de 10.000 personas en la que se conmemoraba al patrón de Sudán, un terrorista islámico intentó matar con una daga al prelado. Tuvo que ser el ayudante del cardenal el que redujese a este radical. Al odio religioso se unía el hecho de intentar intimidar a los cristianos de cara al referéndum que se celebró el pasado fin de semana por el que el sur del país, de mayoría cristiana y animista, votaba separarse del norte donde está instaurada la sharia.

Irak es igualmente objetivo prioritario para los extremistas musulmanes. Muchos cristianos se han visto obligados a abandonar eel país y los que quedan están sufriendo atentados constantes. La catedral siria de Bagdad y los ataques a distintas iglesias han dejado un triste balance de muertos. Del mismo modo, en Nigeria en las últimas horas decenas de cristianos han muerto a manos de radicales islámicos en un intento de estos de instaurar la sharia. Estos son algunos ejemplos de lo ocurrido en países de mayoría musulmana. En este sentido, el Vaticano ha recordado, pese a las consecuencias de sus palabras, que el 80 por ciento de los creyentes perseguidos en el mundo son cristianos.

Miedo y silencio en Europa

Por otro lado se encuentra la situación que viven los musulmanes en Occidente, cada vez más silencioso ante la masacre de las minorías. Sólo Italia, Francia, Hungría y Polonia han denunciado estos días los ataques sufridos por los cristianos.

De hecho, la respuesta de los países islámicos al drama de la campesina cristiana Asia Bibi fue el intento de un total de 57 estados de conseguir validar ante Naciones Unidas las penas por blasfemia. Los países occidentales lo rechazaron pero no profirieron duras críticas a esta iniciativa.

El silencio y también el miedo se instaló en Europa tras la publicación de las viñetas de Mahoma en varios diarios. Su autor está amenazado de muerte y ha sido víctima de atentados. Sin embargo, en vez de una férrea defensa de la libertad se criticó al viñetista por ofender los sentimientos religiosos de los musulmanes. Defensa que por ejemplo en España no se hace cuando se vulnera este mismo derecho para los católicos.

Incluso en la misma ciudad de Roma, el dictador libio Muamar al Gadafi se congratuló de la rápida expansión del islam por toda Europa y dijo que esta religión "debe ser" la de todo el continente. El primer paso, dijo, sería la entrada de Turquía en la Unión Europea.

Por criticar al islam fue juzgado en Holanda el diputado Geert Wilders, que llegó a decir que el islam es un "régimen totalitario" comparándolo con el libro de Hitler, el Mein Kampf". Mientras tanto, y por poner otro ejemplo, en España una discoteca murciana tuvo que cambiar su nombre "La Meca" ante las amenazas que había recibido pese a que llevaba años llamándose así.


Javier Lozano en Libertad Digital Internacional.

domingo, 21 de noviembre de 2010

Mujer condenada a muerte por ser católica

A esta mujer la han condenado a muerte por ser católica.

El Gobierno pakistaní ha condenado a la horca a Asia Bibi por ser católica. El próximo lunes, 22 de noviembre (¡este lunes!), vence el plazo que le han concedido para presentar alegaciones ante su condena a la pena capital. Es probable que a Asia Bibi le quede poco tiempo de vida.

En Pakistán, y tratándose de cristianos, las cosas van muy deprisa. Mientras lees esta información, las autoridades pakistaníes podrían ejecutar a Asia Bibi, acusada de decir un día en público que era católica.

Su marido todavía no ha sido capaz de explicar a sus hijas por qué su madre puede ser ahorcada de un momento a otro:

“Me preguntan por su madre, pero yo no he tenido el coraje de explicarles que está condenada a muerte por un delito que nunca cometió".


Las autoridades pakistaníes acusan a esta mujer de blasfemia: cometió el terrible “delito” de defender públicamente su fe católica. En su pueblo, Ittanwali, viven 1.500 familias. Solo tres son cristianas. La familia de Asia, también sus hijas, menores de edad, fue perseguida por sus vecinos, apaleada y torturada. Y ella terminó ante la justicia.

Primero la condenaron a una multa equivalente a lo que gana en un año un trabajador en Pakistán. Y luego la condenaron a muerte por decir que la Verdad reside en el Evangelio. No le queda mucho tiempo de vida.

Después de las inundaciones que devastaron el país, los taliban han desencadenado una oleada de destrucción y muerte contra la minoría católica, el 1,6 por ciento en una población de 165 millones de musulmanes. Los católicos son asesinados, se prende fuego a sus viviendas con ellos dentro, se intenta matar a sus obispos. Y los políticos locales no se atreven a plantar cara al fundamentalismo por miedo a convertirse ellos también en víctimas de la barbarie.

Plataformas ciudadanas han fomentado iniciativas como esta:

La presión directa sobre el presidente de Pakistán puede salvarla. Pero para lograrlo es necesario que tú también hagas algo. Y mejor si lo haces ya, sin esperar a terminar de leer, porque en Pakistán demasiados condenados a muerte no llegan vivos a la horca: un gran número de ellos aparecen asesinados en sus celdas, mientras aguardan la ejecución de la sentencia. Firma ahora desde: http://www.porasiabibi.org

Si conseguimos salvar la vida de Asia Bibi, nunca sabremos si fue tu mensaje o el mio el que terminó de convencer al régimen pakistaní. Tampoco importa demasiado. Pero por si acaso, deberías enviar ya tu petición: http://porasiabibi.org

La opinión pública ha frenado muchas ejecuciones. Los propios obispos pakistaníes han hecho un llamamiento a la movilización social como el instrumento más eficaz, y también el último, para tratar de salvar a Asia Bibi. A través de un procedimiento tan simple como un clic se han salvado muchas vidas humanas.

El mayor riesgo que corre en estos momentos Asia Bibi es que en el lugar en que la tienen encerrada hay altas probabilidades de que alguien se tome la justicia por su mano. Ha pasado ya otras veces.

Con nuestras oraciones acompañamos a Asia Bibi.

jueves, 10 de enero de 2008

El divorcio entre Zapatero y la plaza católica

Es difícil encontrar a alguien que no esté a favor de la familia, al menos de la propia. A los cientos de miles de ciudadanos que se reunieron en la plaza de Colón en Madrid el pasado día 30 les unía el deseo de defender la familia frente a leyes que la desnaturalizan. En su indignada respuesta, el partido socialista destaca las políticas sociales que el gobierno ha desarrollado en esta legislatura para favorecer la vida de las familias. Y ambos tienen su parte de razón. Lo que hay que ver es si bastan las ayudas materiales para que prospere la familia, cuando las leyes relativizan sus propiedades esenciales.

El gobierno recuerda que a lo largo de estos años ha establecido medidas para promover la natalidad, para conciliar la vida laboral y familiar, para favorecer a las familias de los jubilados con pensiones más bajas, para apoyar a las familias con personas dependientes, para que los hijos de familias con menos recursos dispongan de más becas... Y es verdad. Probablemente son estas las leyes que han contado con más respaldo político en esta legislatura, también a veces de la oposición. No ha habido apenas críticas contra ellas. Tampoco de la Iglesia.

Lo que se le reprocha al gobierno es la incoherencia en su política familiar, pues no pocas veces los cambios en el derecho de familia tienen unos costes sociales que después se intenta paliar con prestaciones económicas.

Se crea el subsidio de 2.500 euros por nacimiento de un hijo, mientras que una aplicación laxa y fraudulenta de la ley del aborto hace que uno de cada seis embarazos en España no llegue a término, lo que no favorece ni el respeto a la vida ni la natalidad.

El divorcio exprés permite divorciarse a los tres meses del matrimonio sin separación previa, incluso por imposición unilateral de uno de los cónyuges, lo que se ha traducido en un aumento del 74% en el número de divorcios en un año. Son bien conocidos los efectos de esta inestabilidad familiar, que a menudo tiene secuelas de precariedad económica de las familias a cargo de un solo cónyuge, problemas psicológicos y de fracaso escolar de los hijos, y dificultades para el pago de las pensiones. Pero a la vez el gobierno predica la necesidad de la conciliación de vida laboral y familiar, para que ambos padres atiendan a los hijos; lamenta que tantos padres hayan abdicado de sus responsabilidades educativas y explica buena parte del fracaso escolar por las carencias de las “familias desestructuradas”.

De una parte, aprueba una ley que puede suponer una importante ayuda a los familiares que tienen a su cargo personas discapacitadas dependientes; de otra, la filosofía y la práctica que inspira el divorcio fácil es que no hay compromiso permanente, por lo que cabe preguntarse si en el futuro muchos mayores dependientes van a encontrar familiares que se ocupen de ellos.
Por un lado, se aprueba una ley para favorecer una presencia equilibrada de ambos sexos en la vida pública y profesional, con la idea de que así se integra mejor los enfoques masculino y femenino al abordar los problemas; en cambio, ya no hace falta que un niño tenga padre y madre, pues puede ser fruto de la inseminación artificial de la mujer sola o ser adoptado por una pareja del mismo sexo, lo que se supone que no implica ninguna carencia en su educación.

Extremismo legislativo

En fin, no cabe olvidar que este gobierno, que califica de fundamentalistas y ultraconservadores a los críticos, y se presenta como símbolo de la moderación, empezó su andadura con una actitud realmente extremista en el derecho de familia. Entre las diversas posibilidades de regular las uniones homosexuales, optó por abrirles el camino del matrimonio, solución que solo había sido adoptada por escasos países (Holanda, Bélgica y Canadá).

En la reforma de la ley del divorcio, el gobierno hizo caso omiso del dictamen del Consejo de Estado, que no es ninguna dependencia de la Conferencia Episcopal, y que advirtió que ese modelo de divorcio “no es lo que rige en nuestro entorno jurídico y cultural”. El divorcio unilateral sin causa, decía el dictamen, “es realmente excepcional, y aceptado, siempre con plazos, en dos países nórdicos (Finlandia y Suecia), más alejados de nuestra tradición jurídica”.
Vistos los resultados, no parece exagerado el cardenal Rouco cuando señala la formación de un clima cultural y social que “relativiza radicalmente la idea misma del matrimonio y de la familia”, y que fomenta un tipo de relaciones entre varón y mujer “opuestas al valor del amor indisoluble y al respeto incondicional a la vida desde el momento de la concepción a la muerte natural, realidad social posibilitada y favorecida jurídicamente por las leyes vigentes”.

Voces de la sociedad civil

El gobierno lanza una cortina de humo cuando presenta la postura de los críticos como si pretendieran la imposición de una convicción religiosa, mientras que la del gobierno estaría abierta a todas las ideologías. En realidad, la aprobación de una ley supone siempre el espaldarazo a un tipo de convicciones frente a las contrarias. Y el que una ley se apruebe por mayoría parlamentaria no la hace inmune a las críticas, no solo de la oposición política, sino también de la sociedad civil. Y una de las voces más representativas de esa sociedad civil es la de la Iglesia católica.

Pero el PSOE está todavía anclado en una idea de la laicidad que le lleva a denunciar como injerencia política cualquier pronunciamiento de la Iglesia católica sobre leyes civiles. Políticos más modernos, como el presidente francés Nicolas Sarkozy, demuestran una idea mucho más abierta de lo que califican como “laicidad positiva”.

En su reciente y comentado discurso en Roma, Sarkozy ha reconocido que “la República tiene interés en que exista también una reflexión moral inspirada en convicciones religiosas”. “En la República laica –siguió diciendo–, un político como yo no decide en función de consideraciones religiosas. Pero importa que su reflexión y su conciencia sean iluminadas especialmente por consejos y reflexiones libres de las contingencias inmediatas. Todas las inteligencias, todas las espiritualidades que existen en nuestro país deben tomar parte en ello” (cfr. Aceprensa en Internet, 24-12-2007).

A dos meses de las elecciones es difícil que el gobierno valore las críticas al margen de las contingencias políticas inmediatas. Resulta más sencillo decir que los obispos hacen política. Es cierto que esa reflexión moral inspirada en convicciones religiosas tiene más posibilidades de ser acogida si se hace con palabras y gestos que no se vean como una bofetada moral. Pero, en cualquier caso, el gobierno no tiene un problema con unos obispos, sino con esa multitud de ciudadanos que, en un ejercicio de participación democrática, manifiestan su opinión sobre unas leyes del gobierno.

lunes, 20 de agosto de 2007

Hombres de principios hoy


A veces hay que plantar cara y aguantar las represalias.Un rey frente al aborto, un ministro frente al homosexualismo, una chica de 16 años frente al adoctrinamiento... vivir con coherencia requiere coraje.

Lo trágico en una sociedad no es que falten verdaderos principios sino que no haya quienes estén dispuestos a vivirlos.

Por fortuna, hay seres humanos que han antepuesto la coherencia y unas convicciones nacidas del diálogo armónico entre la fe y la razón a intereses egoístas, al conservar el buen nombre, la reputación e incluso el puesto de trabajo o hasta entradas de dinero.

Balduino: el trono y el aborto

Uno de los ejemplos más conocidos que mejor denotan la personalidad política
y la autenticidad en la vivencia de sólidas convicciones lo tenemos en el rey Balduino. El rey de los belgas rechazó sancionar el texto legislativo que regulaba la introducción del aborto en su país. Entre el 3 y el 5 de abril de 1990 decidió suspender temporalmente el ejercicio de sus funciones porque estaba decidido a no firmar la ley aunque eso conllevará la renuncia al trono.

La decisión espoleó las conciencias, sí, pero también le ganó muchas críticas por quienes quisieron ver en su proceder un acto de intolerancia y falta de respeto hacia lo que una mayoría constituida legítimamente había decidido aprobar y él debía firmar. Poco le importó al monarca. Balduino hizo lo que todo político, lo que todo hombre de principios debía hacer: si la existencia sólo puede concebirse desde criterios morales conformes a unas convicciones, no pudo menos que asumir la situación con coherencia y negarse a firmar algo objetivamente malo aunque lo hubiese aprobado una mayoría por muy legítima y democráticamente elegida que estuviese.

La campaña contra Butiglione

Hace un par de años el caso de Rocco Butiglione llenó los diarios y programas de tertulias de un buen número de países, sobre todo europeos. Ministro italiano de asuntos europeos, había sido presentado como candidato para asumir la comisaría europea de Justicia y Libertades Públicas pero el Parlamento Europeo rechazo su candidatura a causa de unas declaraciones sobre la homosexualidad:

“Me preguntaron si yo creía que la homosexualidad es pecado y yo intenté no contestar, porque esa es una cuestión que no tiene trascendencia política y no se discute en el Parlamento Europeo, sino en un seminario filosófico o teológico. Y no contesté. Dije que era posible que yo pensara que la homosexualidad es un pecado, pero que eso no tiene ningún efecto político, porque yo estoy a favor de la no discriminación (…) Yo dije lo mínimo de lo mínimo que podía decir sin traicionar mi fe; quizás no soy un católico muy valiente, porque dije lo mínimo, pero no fue suficiente. Ellos querían que dijera que la homosexualidad no tiene ningún efecto moral negativo, y eso es una violación de la conciencia”.

Le costó el rechazo pero asumió las consecuencias de su fidelidad a sus convicciones. Declaría lo siguiente a Cristina López Schlichting de la cadena COPE:

“Yo quería ser comisario europeo porque creo que podía hacerlo muy bien y siempre he sido europeísta, pero en la vida hay cosas más importantes que la Unión Europea, y la conciencia es una de esas. Me pusieron en la necesidad de escoger entre mi puesto en la Comisión y mi conciencia, y creo que mi elección ha sido la justa. A Jerzy Popielusco lo mataron por su fe, yo he perdido solo un puesto en la Comisión Europea; no sé si Dios me hubiera dado fuerza suficiente para dar mi cabeza por mi fe, pero sí para dar un puesto en la Comisión Europea”.

Un presidente frente al chantaje

Un caso más reciente lo tenemos en el presidente de El Salvador, Antonio Elías Saca. Elías Saca ha reiterado su opción por la defensa de la vida además de recomendar a sus colegas latinoamericanos poner atención al magisterio de Benedicto XVI especialmente sobre la defensa de la vida y el papel y vocación del político católico. Yendo contra corriente, y muy a pesar de las presiones por implementar el aborto, Saca ha declarado que los salvadoreños son un “ejército que defiende la vida” además de reafirmar que se opone al aborto “porque el aborto es un asesinato y no podemos estar de acuerdo con él”.

Sus palabras le han ganado amenazas que van desde sanciones económicas a su país por parte del Banco Mundial hasta retirar programas de ayudas sanitarias y de alimentos por parte de algunos organismos de la Unión Europea.

Otro caso en América fue el del líder pro-vida mexicano Jorge Serrano Limón a quien el febrero pasado se llegó a acusar de malversación de fondos. A pesar de que las difamaciones le llevaron a los juzgados, a pesar de que le hicieron pagar una multa de poco más de 120 mil dólares, de que le retiraron las subvenciones y le inhabilitaron para ejercer cualquier cargo público, no ha cedido: continúa en la denuncia de quienes promueven el aborto.

El genetista Lejeune, fiel al juramento de Hipócrates

Aunque en otro campo, un gran ejemplo lo tenemos en Jerónimo Lejeune. Ferviente católico, padre de cinco hijos, profesor de genética en la Facultad de Medicina de París y descubridor del gen de la trisonimía 21causante del síndrome de Down, el hallazgo le mereció, por un breve momento, ser reconocido como uno de los científicos más prestigiosos del mundo y, de no ser por su postura pro vida, seguro acreedor del Nobel.

Su firme actitud anti aborto, radicada en profundas convicciones científicas y religiosas, le llevó al desprestigio y el ninguneo por parte de lobbys abortistas y buena parte de la comunidad científica mundial que veía en él un opositor a nuevas técnicas de experimentación que tomaban al hombre como conejillo de indias. Pero no medró ni un ápice. Fue propulsor y defensor en Francia de la Humanae Vitae de Pablo VI y de la Instrucción Donum Vitae sobre procreación artificial. En 1994, por sugerencia suya, Juan Pablo II creó la Academia Pontificia para la Vida de la que le nombró su primer presidente.

El doctor Ojetti, frente a la eutanasia

Más reciente es el caso del médico italiano Stefano Ojetti. En marzo pasado presentó su dimisión como consejero del Colegio de Médicos manifestando así su oposición a la decisión de sus colegas de hacer la vista gorda ante la eutanasia en Italia. En su carta dimitoria, el doctor Ojetti subrayó la convicción de que todo acto eugenésico está abiertamente en contra del juramento de Hipócrates y contra el código de deontología médica.

L´osservatore romano, el rotativo de la Santa Sede, le dedicó un elogio en la edición italiana del 4 de marzo: “El gesto de Ojetti merece la más elevada consideración y tiene un valor ejemplar para quienes ejercen la profesión médica”. Y agregaba: “Al mismo tiempo, es un deber añadir una palabra de aliento para quienes, dentro de los órganos de decisión del Colegio de Médicos, siguen con su batalla en defensa de la vida, valor que hoy es sumamente atacado”.

¿Conciertos "benéficos" con músicos pro-aborto?

Tener las ideas claras, jerarquizadas y en su lugar, también puede llevara a hacer lo que el arzobispo de St. Louis Missouri. Monseñor Raymond Burke renunció a la presidencia de la Fundación Infantil Cardenal Glennon por incluir en un concierto benéfico a la cantante Sheryl Crow, conocida proselitista a favor del aborto.

“Debo responder a Dios por la responsabilidad que tengo como arzobispo. Una institución católica en la que actúa una artista que promueve el mal moral da la impresión de que la Iglesia es inconsecuente con sus enseñanzas”. Y es que aunque alguno arguyó que no se trataba de ideologías sino de los niños, la presencia de una cantante como Crow era una afrenta a la identidad y misión de la fundación dedicada al servicio a la vida.

El arzobispo genovés y presidente de la conferencia episcopal italiana, Angelo Bagnasco, tampoco se ha dejado intimidar por las múltiples amenazas, incluso de muerte, por su postura de defensa a la familia y a la vida. Tras unas declaraciones en las que recordaba que no todo podía ser lícito so riesgo de caer en el relativismo, algunos grupos anónimos se han dedicado a pintar con amenazas e insultos la catedral genovesa y algunas calles de la ciudad. Pero Monseñor Bagnasco sigue firme en la defensa de la verdad, de la ley natural, aun a costa de la propia vida.

Con 16 años, al Estado: "a mí nadie me come el coco"

Pero lo de la defensa de los verdaderos principios no está reservado sólo a figuras públicas. Blanca María Ponce tiene 16 años y es la primera estudiante española que presenta una objeción de conciencia contra la asignatura “educación para la ciudadanía” impuesta por el gobierno socialista en España y ampliamente calificada como ideologizada. Como ella misma lo expresó: “Objeto porque quiero y porque puedo. Considero que a mí no me come el coco nadie, ni mucho menos el Estado. Creo que hay cosas que uno debe aprender en casa y no en el colegio…”.

Ha contado con el apoyo de su madre, doña Margarita, quien en entrevista al semanario Alfa y Omega ha dicho claramente “A mis hijos los educo yo”. “El Estado pretende que los niños tengan una sola idea, una sola forma de pensar, cuadricularles la mente y quitarles la libertad. Quiere crear un patrón único por el que todos los niños piensen igual y crean lo mismo, para mal. Esta es una intromisión en toda regla, y además un abuso de poder. Esto es un abuso, un atropello”, ha enfatizado.

Ciertamente todos estos casos, y algunos otros que podríamos haber tocado, deben animarnos a defender nuestros valores, los verdaderos. Es agradable recibir noticias de testimonios como estos que dan un respiro de aire fresco, abren los horizontes, nos dicen que no estamos solos y que todavía hay esperanzas. Pero lo mejor de todo no es la consideración banal de que sabemos que hay quienes viven así sino el llamado y la vivencia a la que nosotros también debemos comprometernos.

Es bueno que haya individuos de principios pero lo mejor sería una sociedad entera viviéndolos.


Jorge Enrique Mújica
ForumLibertas.com

domingo, 27 de mayo de 2007

LOS CATÓLICOS Y LAS ELECCIONES

Los principios no-negociables. Magisterio episcopal: Colombia. México. USA. Brasil. España. Hacia una Iglesia menos numerosa, menos fuerte sociológicamente, pero más cristiana.

El 30 de marzo de 2006, Benedicto XVI daba una clara orientación para la emisión del voto por parte de los católicos:

“En la medida en que afecta a la Iglesia católica, el interés principal de sus intervenciones en la vida pública se centra en la protección y la promoción de la dignidad de la persona y por ello presta particular atención a los principios que no son negociables. Entre éstos, hoy emergen claramente los siguientes: -protección de la vida en todas sus fases, desde el primer momento de su concepción hasta su muerte natural; -reconocimiento y promoción de la estructura natural de la familia, como una unión entre un hombre y una mujer basada en el matrimonio, y su defensa ante los intentos de hacer que sea jurídicamente equivalente a formas radicalmente diferentes de unión que en realidad la dañan y contribuyen a su desestabilización, oscureciendo su carácter particular y su papel social insustituible; -la protección del derecho de los padres a educar a sus hijos.

Estos principios no son verdades de fe, aunque queden iluminados y confirmados por fe; están inscritos en la naturaleza humana, y por lo tanto son comunes a toda la humanidad. La acción de la Iglesia en su promoción no es por lo tanto de carácter confesional, sino que se dirige a todas las personas, independientemente de su afiliación religiosa. Por el contrario, esta acción es aún más necesaria en la medida en que estos principios son negados o malentendidos, pues de este modo se comete una ofensa a la verdad de la persona humana, una grave herida provocada a la justicia misma.” (Vid también NG 821)

En mayo de 2006, los obispos colombianos haciéndose altavoces de Su Santidad recordaron los tres principios no-negociables expuestos por Benedicto XVI, como lo mismo hizo en abril el Presidente de la Conferencia Episcopal de México, (vid. NG 774; vid. también Exhortación postsinodal Sacramentum Caritatis, 22-02-07, n. 83)

Los obispos norteamericanos insistieron reiteradamente en que “la posición sobre el aborto es un factor determinante que califica o descalifica a un candidato para recibir el voto de los católicos, porque sin desmerecer otros temas de doctrina social de la Iglesia, el asesinato del niño no nacido afecta al primero de los derechos humanos -el derecho a la vida- del cual dependen todos los demás derechos. El magisterio de los obispos no favorece ni se opone a ningún partido, sino que en cumplimiento de su mandato apostólico, orienta a los fieles sobre cómo juzgar a la hora de votar.” (Vid. NG 779 y 663-664). También en Brasil, el arzobispo de Río de Janeiro, promovió y alentó la defensa del orden natural en las elecciones (vid. NG 796 y 797)

En España

De cara a las elecciones municipales y autonómicas del 27 de mayo próximo, los obispos españoles no han dudado en recalcar que si bien "ningún partido" recoge "exhaustivamente" los principios de orden natural sobre los que ha de edificarse la sociedad, hay algunos que los contradicen "portentosamente".
Ante esta situación los prelados españoles han recordado que “el ejercicio responsable del voto exige a los católicos y hombres de buena voluntad" tener en cuenta "la compatibilidad de las propuestas de los partidos políticos con la fe y las exigencias de la vida cristiana, y su sintonía o aversión hacia los valores que los cristianos deben promover en la vida pública".

Vida, matrimonio, libertad religiosa

El 15 de mayo los obispos andaluces decían: “A la hora de emitir el voto se ha de tener presente la postura de los candidatos con respecto a los derechos fundamentales de la persona, en particular del derecho a la vida en todas sus etapas; la tutela de la libertad religiosa, que incluye respeto a los signos religiosos, a su expresión pública y a la valoración de la religión. El reconocimiento de la función social y defensa de la familia fundada en el matrimonio. Así mismo, el derecho a la educación y la promoción de una cultura abierta a los valores morales y religiosos, y a las legítimas tradiciones de nuestro pueblo”.

Mejoras sociales no justifican atentados contra la vida

Por su parte, los obispos madrileños, "en su misión de iluminar la conciencia de los fieles católicos y de los hombres de buena voluntad" señalan entre sus principios que "el aborto, los métodos anticonceptivos abortivos y la eutanasia no pueden ser justificados nunca" por parte de los candidatos "en pro de políticas sociales", ya que contradicen los derechos fundamentales de la persona, "sobre todo del derecho a la vida en todas sus etapas".

Vida, familia, derechos de los padres

También a mediados de mayo, el obispo de Huesca, Mons. Jesús Sanz decía: “Con el deseo de iluminar la conciencia de los fieles católicos y de las personas de buena voluntad, indico algunos puntos que puedan ser tenidos en cuenta” a la hora de votar: “1. La transparencia en la verdad, en contra del uso de la mentira de quienes confunden a los ciudadanos secuestrándolos en su señuelo, y de quienes con el engaño destruyen política y mediáticamente a los adversarios para perpetuarse en el poder. 2. El respeto a la vida, desde su inicio a su fin natural, en contra de la difusión del aborto y de la eutanasia, así como el desprecio de la dignidad y libertad de las personas. 3. El apoyo decidido y claro a la familia como unión estable entre un hombre y una mujer abiertos a la vida, reconociendo su impagable función social (…) 4. Una política educativa que respete el derecho natural y constitucional de los padres para elegir el centro educativo, la educación integral de sus hijos basado en sus convicciones morales y religiosas, sin la intromisión adoctrinadora del Estado.”

Mons. Sebastián: respeto a la ley natural

“En el ejercicio del voto lo que la Iglesia nos pide es que votemos responsablemente, valorando las repercusiones morales de nuestro voto en favor del bien común, por supuesto en los aspectos opinables de la vida social, en cuestiones de sanidad, economía, medios de comunicación, políticas de inmigración, o de alianzas exteriores, etc. Pero más todavía respecto de las instituciones o actividades que afectan más directamente a la vida de las personas, como la bioética, el tratamiento de embriones humanos, la protección del matrimonio y de la familia, la libertad en la enseñanza y educación de los hijos, el respeto a la Iglesia católica y a la religión en general, etc Esta valoración de los aspectos y consecuencias morales del voto es muy importante para el bien común de una sociedad y de sus componentes y requiere básicamente el respeto a la ley natural que es el contenido esencial de esa ley moral objetiva que fundamenta la cohesión espiritual de una sociedad” (…) “Vamos hacia una Iglesia posiblemente menos numerosa, menos fuerte sociológicamente, pero más claramente cristiana, con perfiles más definidos, con una vida más santa y coherente, con más fuerza testimoniante, más interpelante y convincente. (…) Vivimos tiempos de prueba, hagamos que con la ayuda de Dios se conviertan en tiempos de renovación, tiempos de evangelización, tiempos de regeneración moral de la sociedad (…).” (Mons. Fernando Sebastián Aguilar, Arzobispo de Pamplona y Obispo de Tudela, 17-03-07). FIN, 25-05-07
Fuente: NOTICIAS GLOBALES

sábado, 6 de enero de 2007

Los católicos benefician a la sociedad


Hay una crítica que a veces raya la agresión persecutoria contra lo religioso, en concreto contra los católicos y su Iglesia. En términos de utilidad social de bienes e infraestructuras sociales, esta actitud resulta un pésimo negocio. Al margen de cualquier valoración religiosa, los datos de las encuestas indican cuestiones muy interesantes:


Los católicos practicantes participan mucho más en las elecciones que el conjunto de la población. Si la participación electoral es una demostración de ciudadanía, el resultado salta a la vista.
Sus matrimonios son mucho más estables, con menos rupturas y tienen más hijos. Es decir, su aportación a la sociedad en términos concretos a la seguridad social, es la que permite la continuidad del sistema. De hecho, tanto es así que el número de familias con más de dos hijos que no sean católicas practicantes es una fracción muy reducida del total. La estabilidad y la menor frecuencia en la ruptura, también otorga unas mejores condiciones para la educación de los hijos y, en otro ámbito, reduce muchísimo los casos de violencia doméstica y, específicamente, los homicidios.


Sus hijos son menos conflictivos y registran mayoritariamente mejores pautas de comportamiento en relación al alcohol y, sobre todo, las drogas, los abortos y las enfermedades sexuales en adolescentes y jóvenes, y la violencia.


En general, adultos y jóvenes católicos practicantes, participan más, con diferencia, en las organizaciones solidarias, en las ONGs, no sólo las confesionales sino de todo tipo. También aportan una mayor proporción de sus ingresos a causas solidarias y benéficas.
Asimismo, registran una menor tasa de delitos en particular en aquellos que incorporan la violencia y, una hipótesis a verificar en el caso de España podría ser que también vivieran más años, lo que guardaría relación con su estilo de vida.


De hecho, si se tuviera presente el criterio de la religión en el análisis de los comportamientos sociales tendríamos una radiografía explicativa de las causas de buena parte de los problemas que nos aquejan.


Si las pautas de los católicos, que probablemente puedan hacerse extensivas en nuestro país a los demás cristianos aunque no dispongamos de datos para confirmarlo, fueran generales en la sociedad, todo funcionaría mejor. Los costes sociales serían menores, la productividad mejor, la enseñanza alcanzaría unas mayores cotas de calidad, existiría menos violencia, más participación y mayor solidaridad e interés por la situación del prójimo.


Todo esto son datos constatables a través de las diversas series de encuestas que directa o indirectamente han tratado la cuestión en nuestro país. Visto desde esta perspectiva, todavía resulta más incongruente esa aversión hacia la práctica religiosa que hoy por hoy es la que garantiza mejores comportamientos sociales. ¿O acaso ésta forma parte del problema?

Fuente; Forum Libertas